De gripes, pintores y libros dedicados
Parece que el otoño/invierno se resiste a quedarse, y los cambios de temperatura nos matan lentamente. Por la mañana hace frío y sales con una chaqueta, a mediodía hace un calor horrible y con la chaqueta te asas, y por la noche te confías y sales sin chaqueta de casa...resfriado al canto. ¡Y enfermar estando lejos de casa es lo peor! ¿Dónde está tu mamá para hacerte sopitas y zumos de naranja? Mujer Secreta tiene mucha, mucha razón con su post. Aunque a veces puedan ser un poco plastas, con los padres se pueden pasar los mejores momentos, y si no decídselo a Katanera, que se iba a pintar con su padre y después se pegaba unas fiestas increíbles gracias a él.
Otras personas a las que echo de menos ahora que he terminado (¡por fin!) con mis estudios, es a algunos de mis antiguos profes. En eso, y en el resto de cosas del post, estoy de acuerdo con Nachinho. Un antiguo profesor al que tenía mucha estima me regaló un libro precioso dedicado que guardo con mucho cariño, y que no sería capaz de tirar, regalar, o vender. J.L.García se pregunta lo mismo, y yo no le puedo dar una respuesta.
Como tampoco puedo responder a por qué hay tanta gente mala en el mundo. Ya no quedan Robin Hoods que se apiaden de los débiles, y Francisco lo comprobó en vivo y en directo. En fin, en momentos así solamente me queda retirarme a un sitio en el que no me molesten. Para la autora de Delirios de Fantasía, ese lugar es Besalu. ¿Y para vosotros?