Otoño, frío, y vacaciones tardías
Ha llegado el otoño, y con él ha llegado el frío. O por lo menos, el fresquito. Ya toca sacar las sudaderas y las rebecas, los zapatos cerrados y los paraguas. La ropa de verano ha sido relegada a unas bolsas que luego irán a parar al altillo, hasta que vuelva el calor el año que viene.
Cuesta tener que ponerse manga larga todos los días, y Almar lo sabe muy bien, porque cuando más se sufre esto es cuando hay que hacer maleta para las vacaciones, algo que no está demasiado asociado a ropa de invierno. Katanera tampoco lo está pasando demasiado bien con el frío, y como ella supongo que la mayoría de la gente (excepto la gente a la que le gusta el frío, a quienes no aspiro a comprender). A ver si tenemos suerte y vuelve un poco el calorcito, o vamos a tener que improvisar, como dice Liber. ¿Improvisar cómo? Aún lo tengo que ver, si se da el caso ya os contaré...
Donde sí tiene que hacer un fresquito rico es en Hamburgo, donde está la autora de De Plastilina. Aunque al parecer lo más destacable es la costumbre de comer de pie. No sé lo bueno que será eso para la digestión, pero la experiencia me dice que lo mejor es comer despacio y sin estrés. Lo sé porque las veces que he comido delante del ordenador, siempre deprisa y siempre estresada, nunca me he sentido demasiado bien después. La verdad es que hay veces que vendría bien un apagón como el que tuvo Polidori en su oficina: podríamos descansar un poco, comer tranquilamente...no, no vendría nada mal.
Pero estoy segura de que la que más relajada está es Ymiki, que ha vuelto de Nepal "sana, como una manzana". Todos tendríamos que hacer un viajecito relajante al año, debería ser obligatorio.
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13 Octubre 2009 | 04:38 AM