Sucede de nuevo. Un prodigio de la literatura se quita la vida y nos deja con el corazón roto, como siempre. Pasó con Hunter Thompson, Anne Sexton o Ernest Hemingway, entre otros.

David Foster Wallace, uno de los genios de la actual narrativa norteamericana se suicidó el pasado 12 de septiembre, dejándonos un legado de maravillosos libros como “La niña del pelo raro”, “Entrevistas breves con hombres repulsivos” y “La broma infinita”, una obra incluida entre las 100 mejores novelas de habla inglesa.

Así lo recordamos:

David Foster Wallace

Si la vida es una broma infinita, ahora le tocaría ganar a McCain

Tom Brand V…